¿Invadirán las empresas nuestras redes sociales?


Decir que la tecnología nos cambia la vida es un cliché. Uno grande. Decir que las redes sociales cambiarán la forma de hacer negocios es subrayar un hecho consumado. Poco importa si sobrevivirá la herramienta de moda, Facebook o Twitter en este 2009, o si será reemplazada por otra. Lo cierto es que las redes sociales, en cualquiera de sus vertientes, han llegado para quedarse.

Forman parte de nuestro cotidiano y basta ver las respuestas de terror ante la caída de cualquiera de ellas para darnos cuenta que se han vuelto esenciales a nuestras jornadas. En un mundo sin ratos libres, con jornadas extensas y desplazamientos constantes, nos sirven para estar en contacto con los nuestros (familia o amigos, reales o virtuales), para pertenecer una comunidad que se ha brincado de la calle a la pantalla y nos brindan la sensación de información permanente, de actualización constante. Las cifras de su impacto hablan por sí solas:

•Para Facebook son más de 250 millones de usuarios activos. Más de 120 millones de usuarios se meten a Facebook al menos una vez al día y se suben un billón de fotos al mes.
•Para Twitter son 32 millones de usuarios y un estimado de 50 millones para el final de este año.

En cuanto a las empresas, están descubriendo un nicho nuevo y relativamente barato. Al menos en Estados Unidos, las grandes compañías como Dell o Zappos empiezan a explotar las oportunidades de las redes sociales. En México este recurso sigue siendo la excepción aunque algunos empresarios locales dan muestra de ingenio ya sea para promover sus servicios profesionales, dar a conocer las promociones de su bar o invitar a los eventos especiales de su restaurante. Según estudio de comScore, en Estados Unidos, las cifras comienzan a ser relevantes:

•1 de cada 5 anuncio gráfico en internet se ve en una red social.
•Facebook y MySpace se quedan con el 80% de los anuncios.

Falta poco para que aquí sigamos esta corriente, ya sea como estrategia de marketing en la comunidad o a gran escala. La pregunta pertinente es saber hasta qué grado el usuario permitirá esta intromisión en su esfera social. Si las redes sociales se convierten en valla publicitaria, ¿huirán los usuarios a otros espacios no contaminados o aceptarán el cambio aprovechando para hacer compras en línea al tiempo que comparten su estatus?, ¿se iniciará una conversación empresa-cliente o claudicarán las empresas temerosas de las posibles críticas?

El éxito de las empresas en introducirse a las redes sociales dependerá de su conocimiento del usuario, de su respeto hacia el cliente y de su inteligencia y apertura al tratar con un consumidor informado y vocal.

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